Parece una antítesis, pero es cierto. Cuando hablo del alumno promedio, hablo de ese alumno para el cual el sistema funciona. No es el primero del ranking de notas, pero tampoco el último. Si es niño juega football, si es niña, ve Hanna Montana. Su jornada empieza a las 8 de la mañana, y tiene a lo menos un ramo favorito y, de todas maneras, uno odiado que, por regla general, es Matemáticas (porque no se maneja con números) o Lenguaje (porque lo someten al mundo odioso de la lectura).
Puede estar sentado la hora y media que dura su bloque de estudio, escuchando atentamente a la profesora; y descanza suficiente durante los 10 (y a veces generosamente 15) minutos de recreo. Usa uniforme distintivo, tiene un cuaderno por ramo, y una letra acorde a su edad. Al llegar a su casa hace las tareas, ve televisión un rato, a lo mejor juega o se distrae con algún amigo. Toma su once, en algunos casos once-comida, en toros cena. Finalmente se va a dormir a las 10, como buen niño para dormir y almacenar durante el sueño lo aprendido en el día para al otro día iniciar rutina otra vez.
Una maravilla hecha alumno... pero la verdad es una sola: ese alumno promedio no existe en la realidad. Porque la realidad ofrece una gama de posibilidades a la hora de decidir en que usar el tiempoy, por ende, los jóvenes alumnos de la vida tienen un sin fin de opciones (eso, más las opciones que su imaginación agrega). Por lo tanto el régimen de estudio establecido por los ministerios, dificilmente se ajusta a la gran mayoria del alumnado. Además, los jóvenes de hoy en día han cambiado: tienen opinión, y conciencia de lo que es un derecho, por ejemplo, a expresarse (y hay que ver como lo hacen valer).
Para los alumnos, el profesor es un guía, no un hacedor de conocimientos que sólo por haber sido pronunciados por él, se transforman en importantes. Por eso día a día, términos como "deficit atencional" "desconcentración" "problemático" "creativo" "hiperquinético" parecieran haberse tomado el esenario educacional y haber distorcionado la idea del alumno promedio.
Si a mi me preguntan cual es la razón por la que existe "sacateun7", yo diría, a modo subjetivo, por la evidente extinción del alumno promedio.
Es claro que debe haber un sistema para todos, pero asimismo, también es claro que los colegios día a día dejan la tarea incompleta. Para eso estamos nosotros, que nos ajustamos al requerimiento de ese alumno en particular. Ese alumno que no fue capaz de seguir a sus 40 compañeritos en el aprendizaje de las tablas de multiplicar, pero que fue capaz de hablar como adulto y opinar sobre aquello que vio, y que no necesariamente se lo dijo el profesor. Ese alumno juguetón que no encontro el sistema atractivo y al no entender, prefirio jugar, pues no había nadie que le diera una atencion a su sed de aprender, pero a su forma.
No es un incentivo a la rebeldía, sino un reconocimiento a las mentes brillantes, llenas de potencial, y que a veces el sistema hecho para el alumno promedio, no logra satisfacer.
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